Baldomero Alejos

Baldomero Alejos nació un 27 de febrero de 1901 en Huaytará, departamento de Huancavelica, Perú. Es considerado uno de los iniciadores de la fotografía peruana y  uno de los mejores fotógrafos de la época. Dejó un gran legado de patrimonio nacional con su registro de la sociedad ayacuchana, entre los años 1924 hasta 1976.

Estudió la primario y la secundaria en Ica, aunque no se sabe con certeza si acabó el colegio. Durante ese periodo, aprendió fotografía básica trabajando con un fotógrafo ambulante y después viaja a la capital, donde consiguió trabajo como ayudante de Diego Goyzueta, quien le enseñó técnicas fotográficas. Tiempo después inaugura su primer estudio fotográfico en la Victoria y luego se traslada a Barranco.

Se casó con María Julia Calderón Najarro, con quien tuvo muchos hijos, tras conocerla cuando fotografiaba a un grupo de muchachas.

Dedicó su vida a su trabajo fotográfico, que consistía principalmente en retratar aspectos de la sociedad ayacuchana antes de la catástrofe terrorista ocasionada por Sendero Luminoso. 

Cuenta con un legado artístico de más de 60,000 fotografías el cual es el testimonio visual más valioso y completo que retrata 50 años de la sociedad ayacuchana, desde un aspecto social, cívico, religioso y cultural.

Baldomero resalta por su documentación fotográfica, antes de que Sendero Luminoso destruya lo que se conocía como Ayacucho hasta ese entonces, sembrando el terror y la desesperanza entre sus habitantes. 

Otro punto es que Alejos decidió retratar una sociedad andina, dejando de lado a la capital. Encontró belleza en un lugar que pasaba desapercibido por aquellos años registrando esa esencia ayacuchana que consistía en sus tradiciones, costumbres, en su gente, entre otras cosas.  

Su trabajo fotográfico es considerado un patrimonio cultural e histórico de la Nación; y también un documento histórico invaluable. 

Además, se caracteriza por una gran calidad artística, una gran composición fotográfica, buen manejo de la luz natural y retoque fotográfico. Era muy detallista y perfeccionista respecto a sus fotografías hasta convertirlas de su agrado; por ello, lo consideraban un artista más que un simple fotógrafo.

Falleció en Lima en 1976 y sus restos se encuentran actualmente en el Cementerio El Ángel.